Capítulo
tres.
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Narra Destiny-
Fue
llegar a la nueva escuela y hacer amigas. Bueno, solo una, pero Charlotte
parecía una chica realmente simpática y de la que poder fiarse sin problemas.
De alguna manera, me decían que era una chica muy confiada, pero ¿qué le voy a
hacer? Cualquier persona que me muestre una bonita sonrisa era capaz de
arrancarme hasta mis más profundos secretos. Además, el hecho de que ella nos
hubiera mostrado su caja con las fotos de los chicos me hizo confiar aún más.
La tarde pasó rápidamente mientras Charlotte nos enseñaba todo el lugar. No
sabíamos cómo, pero a pesar de la escueta forma de caminar y el silencio de
Devi, casi diez chicos le habían preguntado su número de habitación y el
horario de sus clases. A todos les respondía que no y seguía caminando anotando
cosas en su cuaderno azul que llevaba a todas partes.
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¿Cómo puedes ser tan sosa? Los chicos no hacen daño, deberías saberlo –le espetó
Anny cuando ya había rechazado al quinto. Ella se limitó a negar con la cabeza
de forma irónica y a seguir atendiendo a las explicaciones de Charlotte.
Cuando
volvimos a la habitación, entre las cuatro elegimos la ropa que nos pondríamos
pocas horas más tarde para ir a Nando’s. Fue mi responsable hermana la que me
eligió una bonita falda negra y una camiseta con las mangas caídas. Unas medias
y unas botas. Gusto tenía un rato, pero ella no lo empleaba bien. Además, esa
noche tenía que ir lo mejor que podía. ¿Y si veíamos a los chicos? ¿Y si veía a
Zayn? Vaya. Destiny, cálmate por favor. Pero ¿para qué iba a mentirme? Amaba a
los chicos de One Direction con toda mi alma, se podría decir que sí, que era
una fanática ¿y qué? Así era feliz. Pero Zayn. Joder, era Zayn. Cada partícula
de su cuerpo me atraía de una manera brutal, casi exagerada. Encendí el
ordenador mientras las demás se vestían y se peinaban para organizar un poco el
twitter. Tenía algunas menciones y algunas peticiones de follow back. Las
contesté con pesar. En algún minúsculo rincón de mi mente llegué a imaginar que
los chicos me habían mencionado. ¿Seré estúpida? ¿Cómo me iban a mencionar si
ni siquiera tenían mi twitter? Cerré el ordenador con una sonrisa y observé a
las demás como terminaban de prepararse. Charlotte tenía un vestido blanco, y
unos tacones de color beige, Anny una falda rosa y una camiseta negra y por
último, Devi llevaba unos jeans y una camiseta algo abierta por la parte de
atrás. Ésta vez, mi hermana tenía una novedad: se había rizado el pelo. ¿Por
qué? Ninguna lo sabía, porque Anny la miraba con la misma estupefacción que yo,
ya que a Devi no le gustaba nada pasarse planchas o rizadores por el pelo.
Cuando todas estuvimos preparadas, tuvimos que esperar a la señal de las nueve
y media para poder salir. Teníamos que estar a las doce como mucho.
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Nando’s está a unos cuantos kilómetros, pero conozco el bus perfecto para que
nos deje justo en la puerta –dijo Char con una sonrisa.
Cuando
llegamos a la estación, estaba lleno de alumnos de la escuela. Me sonaban
algunas caras, y como no, algunos rostros de chicos conocidos que se le habían
acercado a Devi. Ésta, al verlos se iba escondiendo detrás de alguna de
nosotras. Muy triste. Cuando llegó el bus, subimos de las primeras para poder
coger asiento. Yo me senté con Devi y Anny y Charlotte justo detrás. El
trayecto fue corto, mientras veíamos la alborotada ciudad de Londres. Fue a las
diez menos diez cuando llegamos al restaurante. Estaba a reventar de gente,
apenas se podía pasar y empezábamos a sentirnos algo agobiadas. Como siempre,
fue Char la que salvó la situación.
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¡Frankie! –le gritó a uno de los camareros que pasaban a nuestro lado- La mesa
de siempre, por favor.
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¡Listo pequeña!
Se
conocían. Eso estaba claro. Seguimos al chico hasta una mesa apartada donde la
música no sonaba con tanto estrépito y donde apenas había diez personas,
contándonos a nosotras. Las otras cinco eran aquellas que yo tanto ansiaba ver.
Y él, claro está estaba entre esas cinco personas. Ah, la otra persona
restante, era un camarero.
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Narra Devi –
Estaba
realmente agobiada en aquel lugar. Odiaba sentirme observada y por eso apenas
salía alguna vez de mi casa. ¿Qué tenía de malo quedarte viendo una película o
platicando? No, ellas querían salir de fiesta. Cuando Char nos llevó a aquella
especie de zona VIP, fue cuando comencé a relajarme y a dejar de respirar aire
cargado de humo y vete tú a saber qué otras cosas. Lo que nunca me habría
podido imaginar es que ellos estuvieran aquí de nuevo. Lo que nos había dicho
Char en la mañana empezó a tener sentido; ver a One Direction era algo normal
para las chicas de Londres. Niall me vio cuando yo me estaba sentando y me
saludó con la mano. Les dijo algunas palabras a los demás y se levantaron
enseguida. Yo fui directa a Niall.
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¡Devi! –exclamó mientras me abrazaba- ¿Ves cómo nos encontraríamos de nuevo?
Yo
le sonreí y pasó a saludar a las demás. En cierto modo, el hecho de no haberles
prestado nunca atención me dejaba en mal lugar y un poco apartada, ya que
apenas conocía a Harry y un poco a Niall. Así que por una vez, dejé a un lado
la vergüenza y les tendí la mano a los otros tres chicos. Se presentaron por
orden y entre risas me dijeron que se llamaban Zayn, Liam y Louis. Viva mi
ignorancia. En esto de bandas adolescentes me consideraba de las últimas. Era
completamente nula. Zayn estuvo gran parte de la noche hablando con mi hermana
Destiny al igual que Liam con Anny. Por su parte Louis estuvo como si fuera un
amigo de toda la vida de Charlotte, así que le pregunté a Niall si ella los
conocía de antes.
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Charlotte y Louis se conocen desde muy pequeños. Es bailarina permanente de
nuestro grupo, pero muy pocas veces lo dice ya que es algo introvertida y no le
gusta alardear de ello.
Asentí
con mirada dulce ante la respuesta de Niall y no sabía por qué, pero tenía unas
ganas inmensas de mirar más de cerca a Harry. Su actitud cautelosa y distante
de las demás. Sus risas cortas, su voz aterciopelada y tierna. Sus movimientos
elegantes y exquisitos. Algo dentro de mí me decía que lo mirara algo más de
cerca, que entablara conversación con aquel chico que de alguna manera me
lograba atraer de una manera sobrenatural, como ningún chico lo había hecho
antes. Y…y... ¿pero qué estaba diciendo? ¡Devi!,
susurró una vocecita dentro de mi cabeza, ¡céntrate! No estaba en este lugar para fijarme en chicos y mucho
menos en famosos. Estaba aquí para el baile, para cumplir mi sueño. Mi padre
había invertido todo lo que teníamos aquí y no pensaba echarlo a perder sólo
por un chico.
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Chicos, nosotros vamos a bailar a la parte de abajo –dijeron mis dos hermanas,
Charlotte, Louis, Zayn y Liam. No me dio tiempo a responderles nada, Charlotte
tan solo añadió que a las once y media tenía que estar en la puerta si no
quería ganarme mi primer castigo. Yo asentí con la cabeza, confusa y sin tener
tiempo de decir algo más. Niall también se levantó alegando que tenía hambre y
que iría a comer algo a la barra. Harry y yo nos quedamos solos. Mal asunto.
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¿Les gustó a tus hermanas el CD? –preguntó, después de dos minutos largos de
incómodo silencio.
-
Oh, sí. Les gustó mucho.
El
ambiente estaba algo tenso. Ninguno de los dos sabía que decir, qué hacer o a
dónde mirar.
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Lo mejor es que vaya a buscarlos, me estoy empezando a encontrar un poco
mareada.
No
mentía, el aire cargado del piso de abajo empezaba a llegar hasta mí, haciendo
que mis ojos empezaran a perder la visión. Todo se volvió negro cuando intenté
ponerme en pie a duras penas. No lo soporté durante más de dos segundos y
después de la frase “Harry, socorro”,
mi cuerpo me falló.
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Narra Harry –
Empecé
a agobiarme cuando vi a cámara lenta el cuerpo de Devi cayendo hasta el suelo. Estaba
a menos de cinco centímetros del suelo cuando mis manos la aguantaron. Uno de
los camareros que pasaba por allí trajo un poco de agua con sal y un poco de
alcohol para que lo oliera y pudiera despertar. La cogí en brazos y la puse en
el sofá más apartado que encontré, lejos del humo y del olor a comida que se
extendía por todo el lugar. Dormida, estaba más hermosa que despierta, si podía
ser. Estaba tan cerca de ella y a la vez tan lejos, que la frustración
aumentaba por segundos. Pero, relájate Harry, es el primer día. Al cabo de
cinco minutos, empezó a despertar. Se sobresaltó al ver los pocos centímetros
que nos separaban, así me eché hacia detrás y le sonreí.
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¿Te suele pasar esto muy a menudo?
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No, no que yo sepa. No. Lo cierto es que no.
Su
nerviosismo me ponía nervioso a mí, en el buen sentido. Ella me miraba con una
mezcla de confusión y ternura en su rostro que no pude resistir mirar mucho más
de diez segundos. Si quería mantener la cordura tenía que disimular todo lo que
podía.
-
Joder, que frío hace aquí –dijo mientras se cruzaba de brazos y cerraba los
ojos. Uno de los rizos caía por el borde del sofá de una forma realmente
cómica. No pude evitar reírme simulando toser. Le ofrecí mi chaqueta y se la
puse por encima mientras ella me miraba con cierto terror. ¿Estaba asustada?
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No malinterpretes mi forma de mirarte –apuntó leyéndome el pensamiento. Después
de esto, empezó a reírse descaradamente. No sabía el por qué, pero eso hizo que
el ambiente se relajara y que la tensión empezara a desaparecer.
Me
senté a su lado y sin planearlo, empezamos a hablar sobre el viaje. Descubrí
que era la mediana de las hermanas, su beca para la escuela de baile y su poco
afán por las bandas adolescentes, nosotros entre ellas. Aunque esto último lo
dijo con vergüenza y timidez. Cada vez estábamos más cerca. Entre las risas,
las bromas y demás, todo lo que tenía a mi alrededor empezó a centrarse más y
más en una sola persona. Y estaba solo a cinco centímetros de mí.
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Vaya Harry. Con nueva compañía ¿eh?
No
podía ser. Me negaba a que esto estuviera sucediendo. Miré la decepción
reflejada en la cara de Devi y la de satisfacción en la de la chica que estaba
delante. Ella otra vez no. Joder.
Ya te dije todo por Twitter aún así yo te comento :')
ResponderEliminarJODIDAMENTE PERFECTA. Como todo lo que tú haces. Espero ansiosísima el siguiente <3.