sábado, 25 de febrero de 2012

Capítulo trece.


Capítulo trece.

Las palabras de Isabella nos retumbaron a las tres en la cabeza aún cuando ya habíamos despertado de aquello que creíamos una pesadilla. Habían pasado ya cuatro días después de enterarnos de que un desgraciado estuviera conduciendo a una velocidad superior a lo normal y hubiera acabado con la vida de nuestro padre. Isabella cogió las riendas de nuestra custodia hasta dar con el paradero de nuestra madre, la cual nos había dejado unos meses después de que naciera Destiny. Pero no quería pensar más en aquello. Quisimos cancelar la gira o buscar otras bailarinas, pero el tiempo no estaba de nuestra parte y tuvimos que levantar la cabeza y mirar hacia delante. La gira comenzaría en dos días y los chicos estaban muy nerviosos. Pensar que íbamos a enfrentarnos a miles de personas cada noche a su lado era espeluznante y precioso a la vez. Desde hacía unos días, Taylor y yo pasábamos mucho tiempo juntas. Eso significaba que tanto Niall como Harry también. Ella no sabía la historia, pero nosotros sí y el ambiente se tensaba por parte de Harry cuando Niall se acercaba a darme un beso en la mejilla o un abrazo sin ningún significado además de amistad. Pero eso mi novio no lo entendía y entrábamos en un bucle de malentendidos y malas palabras. Empezaba a estar algo molesta con ambos, por lo que me fui alejando de ellos. Y eso también lo notaron.

- Narra Destiny –

Me notaba rota, vacía, triste. No entendía por qué el destino, maldita redundancia, quería arrebatarme aquello que yo más quería y necesitaba. Ni siquiera tuve tiempo para poder mentalizarme, pero simplemente viendo como Zayn se portaba conmigo cada día, era feliz. Cada mañana me traía el desayuno, cada día cosas diferentes, acompañado de nuevos besos, caricias y palabras. No se separaba de mí sino para ensayar y siempre me dedicaba las canciones. Su mirada era pura y honesta cuando me miraba. Me trataba cual príncipe a su princesa. Estaba enamorada de él y eso nadie podía cuestionarlo. Esa noche estaba lloviendo. Devi se sentó en el suelo y empezó a cantar “Before the storm”. Observé como Harry la miraba y seguía con ella, mientras Zayn me atraía hacia él y me besaba de nuevo. Se separó de mí cuando le sonó el móvil. Lo miró con nerviosismo y ni se molestó en contestar, simplemente se limitó a cerrar los ojos y a morderse el labio. Miró a Liam en busca de algún tipo de ayuda y ambos se levantaron y se marcharon a la terraza. Yo me senté con Harry y Devi mientras seguían cantando. Miré al cielo y observé cómo había parado de llover, así que salí a caminar por el paseo marítimo. Notaba la brisa en la cara, y algunas gotas de agua me llegaban a causa de las olas. Noté como alguien me agarraba del brazo sonriendo. Era Louis.

- ¿Qué haces aquí tú sola? –preguntó con una sonrisa aún mayor.
- Caminar, pensar. Un poco de todo –reí.
- ¿Te puedo acompañar?
- Claro.

Ambos caminamos por la playa durante más de una hora. Nos contamos todo sobre nuestra vida y las risas fueron las protagonistas de aquella pequeña reunión que había surgido. Me sentía cómoda a su lado, me reía y podía contarle cualquier cosa sin miedo a que él me echara cualquier cosa en cara. Ambos nos paramos en seco para observar la luna. Lo miré de reojo y él, sí, bueno, él estaba mirándome fijamente. Quitó la mirada cuando se dio cuenta de que lo había pillado. Sonrió por lo bajo y se dio la vuelta con intención de volver a casa. Pero algo dentro de mí me decía que no, que todavía no era momento de volver.

- No Lou. Sigamos paseando –dije con una sonrisa.

Y así fue como me agarró en brazos y me llevó hacia la playa. Y cuando digo playa, me refiero a bañarme.

- Narra Anny –

Empezaba a notar a Liam algo extraño desde los últimos días. Su frialdad y su distanciamiento empezaban a ser notables. Cada vez que le pedía que estuviera conmigo asentía pero seguía a lo suyo y por el contrario estaba mucho más con Charlotte que conmigo. Su guitarra lo acompañaba a todos lados y de nuevo prefería estar solo que conmigo. No aguantaba más y decidí hablar con él.

- ¡Hey Liam! ¿Qué te pasa?
- ¿A mí? Nada. ¿Por qué preguntas?
- Porque siempre estás igual. Parece que me evitas o que no quisieras estar conmigo.
- No digas tonterías Anahí. Eso no es cierto.
- Lo que tú digas Liam, pero cuando tú estés disponible quizás sea yo la que no esté –protesté mientras me marchaba.

Me fui directa a la ducha para distraerme. Abrí el agua caliente dejando que mis músculos descansados descansaran aún más. El pelo empezó a caerme en capas por la espalda y las gotas tenían el poder sobre mí. Pasé a poner el agua algo más tibia, hasta pasar a fría. Un escalofrío. Dos. Tres. Reí ante semejante comportamiento y cerré el agua. Cogí el champú y me hice un leve masaje en el cuero cabelludo, no dejé ni una raíz sin cubrir. Luego tomé el gel de la repisa de cristal que estaba junto a la mampara y eché un poquito en la esponja azul. Me la pasé por cada parte de mi cuerpo, con tranquilidad, no tenía prisa. Todavía con el champú en el pelo, salí de la pequeña plataforma y me miré al espejo. Los ojos volvían a estar iluminados, mis mejillas volvían a tornarse de un color rosa pastel sin necesidad de maquillaje y mi piel resbalaba a causa del agua que dejaba rastro con pequeños surcos por mi cuerpo. Volví a sonreír, y hasta mis dientes me parecían más blancos que hacía diez minutos antes. Sin más, me metí de nuevo a la ducha y me quité el molesto champú del pelo, librando mi cabello de todo nudo e imperfección. Me deshice también del gel, y cogí la toalla de lo alto del mueble que se encontraba dentro de aquel espacio minúsculo. Me sequé con cuidado y salí con la toalla enrollada en el cuerpo. Me pasé el cepillo con cuidado por el pelo mojado y noté como en los pies empezaban a caer diminutas gotitas de agua. Y de nuevo, volví a reír. Bajé la cabeza para comprobar cómo mí alrededor estaba salpicado por cristalinas burbujitas aplastadas en el suelo. Levanté la cabeza para seguir con mi tarea, cuando sus ojos se cruzaron con los míos. Era él, la razón de mis risas desde que sale el sol, aquel que hacía que mi rutina fuese más llevadera y tenga metas durante mi jornada. Sus ojos achinados, de aquel tono perfecto, límpidos, llenos de alegría. Su boca perfecta y su color de piel achocolatado, hicieron que una estúpida risita de niña pequeña sonara en el silencio de aquella habitación. Su foto descansaba tranquilamente, en el borde de mi espejo. No podía enfadarme con él. Era totalmente imposible. Noté sus brazos pasando por detrás de mi cintura y un beso en el cuello hizo que una diminuta carcajada saliera de mi boca.

- Lo siento mucho. De verdad, es que no sé qué hacer. Piensa que hasta hace poco tiempo estaba con otra mujer, mucho más diferente que tú y también es diferente lo que siento Anny. Por favor,  prometo que toco cambiará. Te trataré como mereces.
- Déjalo estar Liam. Todo está bien.

Y otro capítulo pasó. En ese capítulo habíamos atravesado nuestra primera pelea, la habíamos superado y ambos nos habíamos dado cuenta de las cosas. Y al final de la hoja estaba escrito con un rotulador permanente un beso que dejara finalizado aquello. Y no solo pactamos un beso. Pactamos algo más. Lejos a toda la mentalidad de todos. Solos su cuerpo y el mío.

viernes, 24 de febrero de 2012

Capítulo doce.


Capítulo doce.

La alarma sonó a las ocho y media de la mañana. Me volteé y lo primero que vi fue el hermoso rostro de Harry, mirándome. Me sonrió al ver que ya había despertado y me dio un beso en la frente.

- Buenos días.
- Good morning –dije con una sonrisa- ¿Dormiste bien?
- Apenas. Tenía mejores cosas que hacer –sonrió- Observarte dormir es toda una aventura. Te mueves muchísimo y hablas en sueños –añadió con una carcajada.
- Lo sé –admití avergonzada- De todas formas, anoche no soñé demasiado, así que no habré hablado mucho.
- Dijiste mi nombre.
- ¿Estás de broma? –noté como un rubor se aposentaba en mis mejillas- Qué vergüenza, joder.
- ¿Vergüenza por qué? Es maravilloso escucharte decir “Harry” con voz adormilada. Es…sexy.
- Cállate Harold.
- Uh, me has llamado por mi nombre completo. Más sexy aún –dijo conforme se iba acercando.

Me besó de una manera que debería estar prohibida. Pasó su mano derecha por mi pierna desnuda, ya que solo tenía la camiseta que él me había prestado la noche anterior. La piel se me erizó por completo cuando lo notaba cada vez más cerca. Entrelazó sus manos con las mías y me atrajo hacia él mientras el beso aumentaba su ritmo. Notaba los rizos de Harry rozándome la frente, las mejillas y el cuello. Me separé un segundo y seguía manteniendo esa media sonrisa que me llevaba más allá del infinito. Él lograba sacarme del mundo real, me lograba distraer, me lograba enamorar. Subió una de sus manos y me acarició las mejillas y la comisura de los labios mientras un “te quiero” adornaba sus labios. No tuve otra manera de responderle que besarle como él me había besado antes.

- Yo también.
- No más que yo, seguro.
- ¿Quieres apostar?
- No me discutas Devonne.
- Odio que me llamen así.
- Por eso lo hago. Eres preciosa hasta cuando protestas. Devonne es un nombre muy bonito, pero no más que tú.
- Vamos a levantarnos ya. Hoy es un gran día.
- Cierto. Voy a elegir a Águeda para ser mi próxima bailarina –respondió con ironía.
- No me hace ninguna gracia –repliqué mientras me incorporaba y me sentaba al borde de la cama. Antes de levantarme del todo, me tiró del brazo volviéndome a colocar a su lado. Me miró con gesto simpático y me cogió el mentón para que le mirara a los ojos. Le saqué la lengua y me besó sin previo aviso. Intenté deshacerme de él, pero resultaba imposible separarme una vez que estaba tan cerca de Harry Styles.
- Estúpida. ¿Cómo crees que voy a elegirla a ella teniéndote a ti? Dejando a un lado nuestra relación, no hay más que ver como bailas, joder. Hago charcos en el suelo de la baba que se me cae.
- Serás infantil. Eres un exagerado.
- Pero así te gusto.
- En eso he de darte la razón –admití sonriendo al final.

Nos levantamos a los diez minutos después de que nuestros labios estuvieran casi desgastados y nuestra piel estuviera más que erizada por cada roce que nos hacíamos. Nos vestimos y salimos al salón con los demás. Además, teníamos visita.

- ¡Taylor! –grité emocionada yendo a abrazarla.
- ¡Dev! Un placer verte aquí –dijo con voz pícara. Ya sabía todo lo necesario sin necesidad de contarle nada- Niall pasó a buscarme esta mañana. ¿Estás preparada para esta tarde? ¡Seguro saldrás elegida! ¡No lo dudes Harry!
- No lo hago –sonrió abrazándome por detrás.

Más tarde salieron los demás y todos hicimos un maratón de Harry Potter en el salón. Cada vez que salía Emma, Harry soltaba grititos en plan fanática adolescente. Yo lo hacía cuando salía Daniel, aunque mucho más exagerado, Anny con Rupert y Destiny con los gemelos Phelps. Los demás nos miraban con mirada desconfiada, afirmando que de alguna u otra manera, estábamos locas. Pedimos una pizza cuando se acercaba la hora de comer y mientras, las chicas nos pusimos a ensayar. La coreografía cada vez me salía mejor. Aunque supiera son certeza de que iba a salir elegida, tenía que dar por hecho de que me exigirían más al saber la relación que tenía con los chicos. Cher Lloyd fue la encargada de poner ritmo a mi baile.

- ¿Want U Back? –preguntó Louis con emoción- ¿Te gusta Cher?
- Eso es quedarse corto –sonreí avergonzada.
- ¿Qué tienes pensado para las demás coreografías? –inquirió Zayn.
- Para la primera, elegí esta canción. La segunda Dance With Me Tonight de Olly Murs. La tercera You’re My Only Shorty…
- ¿Demi Lovato?
- Así es irlandés.
- Dejémosla terminar. Queda menos de una hora para ir a la audición. Nosotros también tenemos que prepararnos.

Terminé las coreografías individuales y luego pasé a ensayar con mi grupo la canción grupal. Habíamos elegido Marry You de Bruno Mars. Las chicas y yo estábamos muy emocionadas. Saber que íbamos a ir de gira con One Direction a todas nos ponía los pelos de punta. Llego la hora de irnos. En el coche, todas estábamos más nerviosas aún. Destiny no paraba de repetir los pasos, Anny se mordía las uñas, Charlotte intentaba hacer yoga y Taylor se reía a causa de la emoción. Yo me limité a cerrar los ojos y apoyé la cabeza en el hombro de Harry. Entrelazó sus dedos con los míos y me tranquilicé. Eso era lo que me faltaba, tranquilidad. Llegamos a la academia media hora más tarde, justo para ponernos en la fila para actuar. Me tocó el número 74. “Relájate, es un gran número, lo harás bien” dijo dándome fuerzas la vocecita de mi cabeza. Mis hermanas estaban más relajadas que yo, charlando como si nada estuviera pasando. Águeda y su mejor amiga Daura nos miraban con recelo. Noté sus ojos clavados en mi espalda y palabras sin sentido salían de sus labios, solo con intención de hacer daño. Decidí pasar y dejar el tema a un lado. Cuando les tocó bailar yo no sabía dónde meterme.  Existían bailarinas con técnica, dulces, suaves y perfectas, pero a un lado estaba ella. Mejor que las que había visto hasta ahora sin duda. Su concentración se notaba, estaba preparada y había venido para ganar, aún sabiendo que casi era imposible. La directora estaba fascinada y no paraba de decirles a los chicos que tuvieran en cuenta la actitud limpia de las bailarinas y dejaran a un lado los sentimientos. Indirectas muy directas. Mis hermanas lo hicieron fantástico. No pude evitar emocionarme al ver a Anny o a Destiny hacer esos movimientos con tanta delicadeza y entusiasmo. Al llegar mi turno, Daura me envió una mirada de burla e hizo que mi autoestima y mi confianza estuviera a menos cinco y descendiendo. Aún así, cuando la música empezó a sonar, en las tres canciones, sin pausa, mi cuerpo se desconectó de mi cerebro y éste actuaba solo. Pude ver por el rabillo del ojo las caras de decepción de Águeda y Daura, y como la directora aplaudía sin cesar. Estaba haciendo un buen trabajo y eso lo pude dar por sentado cuando sonó la última melodía de You’re my only shorty y realicé el último paso. Todo el salón estalló en aplausos, incluidos el jurado y los profesores. Mi profesora de danza, Joanne, subió al escenario y me abrazó emocionada. Bajé del escenario y me reuní con las demás mientras el jurado decidía las chicas que iban a tener la suerte de acompañarlos. Pasada media hora, nos hicieron llamar para ir a escuchar el fallo. Nuestra directora empezó agradeciendo la asistencia de todo el público y empezó a llamar a las finalistas. Estallamos en grito cuando Taylor, Charlotte, mis dos hermanas y yo fuimos nombradas para pasar a la final. Águeda, Daura y Marina, otra de sus amigas fueron el otro grupo que pasó. Nos enfrentaríamos en la final con la coreografía grupal. Nos dejaron diez minutos de ensayo y de nuevo, pasamos al escenario. Para que mentir, su baile no era muy bueno y los pasos eran muy repetidos, en cambio el nuestro fue el más aclamado. Y fue así, como en boca de Liam Payne, fuimos las cinco elegidas para irnos de gira. Fuimos directas a abrazar a los chicos y a darles las gracias a los profesores. La directora nos dio la enhorabuena y salimos del recinto con una sonrisa imborrable. Fue la vibración del móvil la que me sacó de mi ensimismamiento. El nombre de Isabella parpadeaba en la pantalla. Lo cogí con emoción.

- ¡Isabella!
- ¿Devi?
- Sí, soy yo. ¿Cómo estás?
- Devi, necesito que tus hermanas y tú vengan lo antes posible –su voz estaba impregnada de nerviosismo. Juraría que había estado llorando.
- ¿Pasó algo?
- Su papá…
- ¿Isabella? ¿Qué le pasó a nuestro padre?
- Cojan el primer avión. Lo verán mejor aquí. Lo siento mucho –dijo. Y colgó.

Ese “lo siento mucho” y ese tono de voz solo podía significar una cosa. Y esperaba estar equivocada. Miré a las demás con el gesto compungido. Vinieron todos hacía mí con preocupación y les expliqué la situación. Harry me abrazó con fuerza mientras nos dirigíamos a toda prisa hacia el aeropuerto. Los chicos consiguieron un vuelo que salía en diez minutos, justo a tiempo para subir al avión. Fue un trayecto largo y lleno de angustia. Mis hermanas lloraban en silencio con preocupación, mientras que Taylor y Charlotte nos intentaban consolar como podían.

- Pase lo que pase siempre estaré contigo –decía una y otra vez mientras me besaba.

Al llegar, Isabella nos esperaba. Tenía el aspecto cansado y su rostro estaba rojo. Sus ojos hinchados de tanto llorar, y un rosario colgaba de su cuello. Nos miró en silencio. Y nunca creí que nos dijera aquella frase en un aeropuerto atestado de gente. No podía estar pasando aquello. No ahora. No a nosotras.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Capítulo once.

Capítulo corto, pero repleto de significado. @ZaynersArmy (Destiny) y @PaynerArmy (Anny). Maribel y Lucía. Mis niñas, mis hermanas. Lo siento.



Capítulo once.

Como el viernes anterior, lo pasé con Harry, pero esta vez era diferente. Nos quedamos a dormir en la casa de los chicos, por primera vez. Louis se quedó con Niall y Charlotte, Liam con Anny y Zayn con Destiny. Como no, Harry hizo su cama con una perfección absoluta, y no sabía para que tanto esmero si después de unas horas íbamos a deshacerla. Los nueve nos pusimos a ver una película después de recoger todo lo que habíamos tirado abajo. “The notebook” fue la elegida. Harry me daba pequeños besos en el cuello cada vez que los demás no nos miraban, mientras mi piel se estremecía. Él parecía darse cuenta y le divertía más. Más de una vez vi como mi hermana mayor se fundía en besos con Liam y como Zayn con los despistes de Dest colocaba su mano por detrás de su espalda…debajo de su camiseta. Mi hermana se reía por lo bajo y sacaba la mano, pero todos los que llegamos a observarla sabíamos que deseaba más que él estar lo más cerca posible de su novio. Al terminar la película, cada uno se fue a su respectivo cuarto. Nos dimos las buenas noches y los chicos soltaron alguna que otra frase que estaba fuera de lugar. Le di un codazo a Harry cuando respondió una de esas frases con “intentaremos no hacer ruido” seguido de las risas de los demás. Nos metimos en la habitación y me percaté de que no había traído ropa de dormir.

- Em. Harry… ¿Cómo demonios voy a dormir?
- ¿Durmiendo?
- Idiota. Me refiero a la ropa. No traje nada.
- Oh. Duerme sin ella entonces –dijo con voz pícara.
- ¡No! Préstame algo, por favor.

Me miró con cierta desilusión, pero se acercó al armario y me dio una camiseta de estas que usaban los chicos para estar por casa. Me la coloqué encima a ver por dónde me quedaba y más o menos, por encima de las rodillas. Fui al baño a cambiarme y así de paso me quitaba el maquillaje. Me estaba quitando la camiseta que traía cuando Harry abrió la puerta con rapidez.

- ¡Harry! –grité avergonzada mientras me tapaba como podía.
- No seas tonta. Eres mi novia, tal y como le dijo Zayn a Destiny, mía. Ahora sí –añadió mientras se acercaba con una lentitud terrorífica hacia mí. Me miró los labios un mini segundo antes de besarme. La inercia hizo que bajara mis brazos y los pasara por detrás de su cuello, mientras él me llevaba a la cama en sus brazos. Me dio la camiseta y me la puse, ya no tenía los jeans, así que me acosté a su lado mirando al techo- Cuéntame cosas sobre ti. Empecemos por tus hermanas.
- ¿Qué quieres saber sobre ellas?
- No sobre ellas, sino lo que sientes por ellas. Se nota que es algo fuerte como ya te dije una vez, pero quiero escucharlo de tus labios –dijo mientras me besaba de nuevo.
- Oh. Vaya. Pues, sobre mis hermanas puedo decirte todo lo que necesitas saber. Me sé cada paso que dan hasta el último, por muchos malentendidos que surjan entre nosotras. Para empezar, Anny. Al ser la mayor estuvo más cerca de mí en los momentos claves de mi vida, me ayudó a superar lo que me ocurría en el colegio, con mis amigas, mis intentos de novio –reí al ver la mueca de enfado que se había formado en su cara- prácticamente me ayudaba con todo. Sé prácticamente todo sobre ella. Sé que quiere ser rubia aunque prácticamente es morena. Sé que adora sus ojos, y ese piercing que tiene debajo del labio la hace parecer mayor. Y eso le gusta. También sé que es inteligente aunque en los últimos cursos ha bajado su calificación. Nuestro objetivo de ser periodistas se vio jodido por nuestro sueño de ser bailarinas y de estar aquí hoy. Pero su sueño de siempre fue ser periodista deportiva, y así entrevistar a su jugador favorito, Gonzalo Gerardo Higuaín. Se esfuerza siempre en las cosas que quiere, y algunas de mis ideas es ella las que las pone en marcha porque a mí me da miedo seguir adelante. Le apasiona cantar, algún día la llevaré a conocer a Joe Jonas o a Rupert Grint, porque ¡oh Dios! Ama todo lo relacionado con Harry Potter, al igual que yo. Le gusta leer, pero no siempre tiene tiempo para emplearlo en la lectura, y también sé que se muere por vosotros. Por One Direction quiero decir. Le encanta la fiesta, oh sí, más de una vez me quedaba yo al cargo de Destiny porque ella salía a escondidas con sus amigos. Pero siempre es simpática, sociable, divertida, tierna y ejerce de hermana mayor como ninguna. Destiny, por el contrario, se introdujo tarde a esas conversaciones fraternales debido a que es más pequeña. Tiene 14 años, no 16, pero le gusta sumarse años. Es auténtica, desde su magnífico pelo hasta sus pequeños pies. Sus ojazos son protagonistas en todos los eventos al que íbamos con nuestro padre. Tienes que escucharla tocar el piano ¡Dios santo! Se me eriza la piel solo de pensarlo. Tiene la misma afición por Harry Potter que nosotras, al igual que por Miley Cyrus o los Jonas Brothers.  Eso sí, para ella Los Beatles, Nirvana, Michael Jackson o, aunque no lo creas, Justin Bieber.
- Que no se entere Niall de eso –dijo riendo- Sigue –añadió con emoción e interés.
- Le encanta ser ella misma, compartiendo cada secreto con su mejor amigo Curro. Tiene un don con la escritura y la lectura, los rolls y ¡como canta Harry! Joder. Es la Adele de nuestra generación. No me imagino que sería de mi vida sin ellas Harry. Creo que podría perderlo todo en esta vida, pero no me permitiría perderlas a ellas. Y me lo he planteado cuando por gilipolleces de esta vida, cuando Destiny iba creciendo, yo me iba encariñando con ella más y más, claramente, somos hermanas, pero empezamos a tener más cosas en común. Al poco tiempo, nos dimos cuenta de que Anny se iba apartando de nosotras y fue el peor día de todos cuando esa noche nos separamos, lloramos y no nos hablamos hasta el día siguiente. ¡Cuántas gilipolleces en esta vida pueden separarnos! Creo que no me imagino ni una hora si no están ellas a mi lado. Como tú ya sabes, soy capaz de hacer lo que sea, como fui capaz de pedirte que me vendieras aquel CD en aquel aeropuerto. Sé cuando están tristes, cuando intentan disimular algo totalmente obvio, cuando están enamoradas o deprimidas. Cuando quieren algo y no pueden conseguirlo. Lo sé todo sobre ellas, o al menos eso creo. Pero mi orgullo muchas veces lo jode todo. Soy muy impulsiva, bruta y cabezota. Pero, Harry, mi vida no sería nada sin ellas, literalmente –añadí antes de que una lágrima asomara por mis ojos.
- Ey, tranquilízate. Nunca vas a perderlas. Sé que las amas, me has emocionado a mí. Y quiero que sepas que cualquier cosa que ocurra, siempre vas a tenerme a tu lado.
- Gracias –sonreí mientras le besaba.

Y así, pasamos la noche. Entre confesiones, risas, besos y abrazos. Una de las mejores noches de mi vida.

lunes, 20 de febrero de 2012

Capítulo diez.


Capítulo diez.

Corrí hacia la habitación en busca de mi móvil para llamar a Liam. Por el camino, me crucé con Taylor, la cual estaba nerviosa y con aspecto exhausto de tanto bailar. Ella sería una de las elegidas, estaba claro, era una excelente bailarina.

- ¿Has visto a Niall?
- Estaba antes por aquí, pero se marchó hace un momento –dije intentando disimular el dolor que me producía recordar aquello.
- Oh. Bueno, mucha suerte mañana Devi. Seguro saldrás elegida. Eres fantástica, lo dice todo el mundo. Incluso se lo escuché decir a Águeda.
- ¿De verdad? Bueno, no creo que me escojan a mí. Sé porqué lo digo, pero no pierdo la esperanza.
- ¿Quieres que nos veamos más tarde? Podemos ir a coger un poco el aire y a tomar un café –dijo con una gran sonrisa.
- Oh, claro que sí. ¿Qué tal a las cinco en la recepción?
- ¡Genial! –dijo saltando emocionada.

Nos despedimos y cada una se fue por su camino. Llegué con rapidez a la habitación y estuve como diez minutos buscando el móvil. La blackberry estaba encima de la estantería del baño, con llamadas perdidas, el Whatsapp con muchísimas conversaciones y menciones en el twitter. Me senté en la cama pensando en todo lo que tenía que decirle a Liam, y rezaba para que estuviera libre justo en ese momento. Fuera seguía lloviendo y no parecía tener intención de amainar en ningún momento. Es más, la lluvia aumentaba cada vez más y las nubes conforme pasaban los minutos eran más negras. Mi móvil empezó a vibrar justo antes de que yo llamara a Liam. Él me estaba llamando a mí.

- Tengo que hablar contigo –dijo serio.
- Yo antes. Guárdate la charla para más tarde. ¿Estás solo?
- Sí. Anny y Destiny salieron a comprar hace dos horas. Y no. Ni Harry ni Niall están aquí.
- Mejor. Necesito que Louis, Zayn y tú vengáis enseguida a la escuela. Es urgente Liam, no te lo pediría así si no estuviera desesperada.
- En media hora estamos ahí.

Y colgó sin dejarme decir nada más. Estaba claro que los chicos le habían contado todo y que su enfado superaba límites. No sabía cómo me iba a enfrentar a los tres, pero no me importó perder algo de mi dignidad para recuperar aquello que yo necesitaba. Sabía que iba a tener que salir en algún momento así que me dispuse a vestirme algo más abrigada. Me puse el gorro que me había regalado mi padre antes de viajar, una camiseta de lana, lo más abrigada que encontré, unos jeans y unas botas altas. Me hice unos rizos en el pelo con la plancha de Charlotte y me puse un poco de gloss. Estaba terminando cuando alguien tocó la puerta.

- Ya puedes ir hablando.
- Primero. ¿Habéis hablado con Harry? ¿O con Niall?
- Están jodidos. Ambos. No se hablan, ni quieren hablar con ninguno de nosotros. ¿Qué hiciste esta vez?
- Vamos Liam, no seas tan duro –repuso Louis intentando calmar la situación.
- Le rechacé un beso a Harry.
- ¿Uno? No, ya van dos.
- ¡Liam! –esta vez fue Zayn quien intervino. Todos estábamos nervioso y yo tenía que arreglar esto de la manera que fuera posible.
- Liam tiene razón Zayn. Por eso os he hecho venir. Se me ha ocurrido algo para arreglarlo. Os necesito a los tres. Olvidad por un momento que soy la razón por la que dos fantásticas personas lo están pasando mal. Matadme más tarde.

Los tres asintieron y unas pequeñas sonrisas habían aparecido en sus caras. No sabía si era por la opción de matarme o era porque les había hecho reír. De igual manera, empecé a contarles mi plan. Conforme se los relataba con pelos y señales ellos iban asintiendo y sonriendo. Alguna vez que otra me interrumpían alegando que no habían entendido esa parte, y se las tenía que repetir varias veces intentando que todo quedara a gusto de todos. Cuando las instrucciones estuvieron dadas nos pusimos manos a la obra. Primero pasamos a comer a un McDonald’s cercano y yo tuve que disculparme con Taylor porque no podría ir esa tarde con ella. Ambas quedamos al día siguiente por la mañana antes de la reunión para ensayar por última vez. Cuando terminamos de comer, nos dirigimos al mercado de los alrededores para comprar las cosas necesarias. A media tarde, Niall se reunió con nosotros. Pidió disculpas por lo que había pasado por la mañana y todos nos dimos un abrazo de reconciliación. Eran fantásticos y yo había tardado casi dos años en darme cuenta. Mis hermanas aún no sabían nada, pero decidimos llamarlas al terminar de preparar las cosas. Louis llamaba cada cierto tiempo a Harry para saber si estaba en casa y éste respondía siempre que sí. Viendo una película, comiendo, haciendo deporte, llorando, en el twitter…Cada vez que llamaba, ponían el altavoz y me costaba demasiado no decirle nada. Zayn me distraía preguntándome en susurros si faltaba algo más. A las siete, ya lo teníamos todo comprado y fue entonces cuando nos dirigimos a casa de los chicos. No la había visitado nunca, pero tenían todo lo necesario para que yo pusiera en marcha aquella idea que a medida que iba funcionando me iba pareciendo más estúpida, pero aún así seguí preparando todo. Los chicos se encargaron de colocar las luces, las fotos y la decoración. Yo coloqué con Niall algo de lo que no había hablado con los chicos. Un vídeo. No un simple vídeo, sino uno repleto de los momentos vividos con Harry a lo largo de esa semana. Eran pocos, pero lo había rellenado un poco con fotos de los demás. Liam subió rápidamente para decirle a Harry que bajara para mirar un fallo del coche mientras los demás ultimábamos los detalles finales. Le iba a cantar “One Thing” mientras el vídeo se reproducía de fondo. Niall acompañaría con la guitarra y los chicos cantarían algunas palabras para entonar. Mi sorpresa fue cuando en lugar de ser Harry quien bajara, fuera Águeda, con el pelo alborotado, sudorosa y en ropa de baile. Sin camiseta, solo un sujetador de danza cubría su torso. Su sonrisa se ensanchó cuando lo vio todo. Esto no formaba parte de la idea, todo se había ido a la mierda.

- ¿Qué diablos haces aquí? –inquirió Zayn con tono malhumorado.
- Pregúntale al chico de los rizos marrones –respondió con tono burlón.

Me vino de repente la imagen de Harry y Águeda fundidos en un beso, mientras ella agitaba las manos en señal de victoria.

- No tengo porqué preguntarle. Pareces cansada. ¿Tienes la energía suficiente para mañana?
- Créeme que después de hoy, la decisión está más que tomada.
- Por supuesto Águeda. No tienes que dudarlo –dijo Liam con tono simpático.
- ¿Lo ves? Bueno, yo me voy. No me despertéis al angelito ¿captáis? Está agotado –y diciendo esto, abandonó la estancia dejándome a mi dignidad esparcida por los suelos y a mi depresión rozando la atmósfera.

Miré a los chicos y ellos me devolvieron la misma mirada de desesperación y tristeza. Anny y Destiny empezaron a decir barbaridades y a decir que si no me iba con ellas, no aceptarían ser las bailarinas del tour. Zayn y Liam miraban a Louis, Louis a Niall y Niall a mí, que me abrazaba y me daba todo el cariño que podía.

- No te preocupes Devi, buscaremos otra manera.
- ¿Otra manera? –dije con la rabia desbordándose hasta por mis orejas- ¡Ya se fue todo a la mierda! ¡Lo he perdido! He perdido al único chico que he querido de verdad en mi vida. Aquel que desde que me despierto hasta que me duermo es capaz de permanecer en mi mente, imperturbable. Tengo insomnio por él, apenas como y lo único que hago aparte de pensar en él es bailar para irme con vosotros. Nunca pensé que fuera el mismísimo Harry Styles el que robara mi corazón, el que hiciera que ideas tan cursis como esta rondaran mi cabeza. Le he negado dos besos. Sí. Los dos errores más grandes de mi vida, pero sigo estando asustada. ¡No sé que me está pasando! No me puedo estar enamorando así de una persona a la que conozco en persona hace apenas una semana. Y por mi estúpida manía de joderlo todo, lo he perdido. Me voy. Regreso a España.

Fueron esas mis últimas palabras antes de que la canción de “One Thing” empezara a ser cantada por los chicos y mis hermanas. Miré hacia mi izquierda y allí estaba el vídeo. Alguien le había dado al play y a juzgar por la sonrisa de Niall, supuse que había sido él. De detrás de los chicos, salió. Con esa sonrisa que apenas quitaba de su rostro. Camisa azul, jeans, converse blancas. Aquellas me que había comprado solo para tenerlas iguales. “So get out, get out, get out of my head and fall into my arms instead. I don't, I don't, don't know what it is but I need that one thing. And you've got that one thing”
Fue entonces cuando se acercó a mí, mientras entonaba con su perfecta voz cada nota de aquella hermosa canción. Charlotte entró a los pocos minutos con un cuadro enorme. Una foto de Harry y mía iluminaba aquel hermoso lienzo. Al terminar, todos estallaron en aplausos y un minúsculo “soy estúpida” iluminó su cara con una sonrisa.

- Así me gustas, y no quiero que cambies eso.

Lo abracé con timidez mientras él terminaba de ver el vídeo y se reía con cada foto. Al separarme, vi como Zayn y Anny se fundían en un hermoso beso. Mi hermana le pasaba los brazos por detrás de su cuello mientras las palabras “te quiero” salían de sus labios. La sonrisa de Zayn era solo comparable a la de un niño la mañana de Navidad. Hacían una pareja tan bonita. Zayn nos miró y nos pidió silencio. Niall apagó el vídeo y todos nos reunimos en círculo alrededor de la bonita pareja. Mi hermana al parecer no se lo creía. Yo tenía una leve idea de lo que iba a suceder, así que me limité a sonreír. Harry me agarró de la mano y me atrajo hacia él. Zayn dio un paso adelante.

- Es mi deber deciros algo. ¿Veis a esta chica de aquí? Se llama Destiny Peasley. Y es perfecta. Desde su pelo ondulado hasta sus piernas. Su dulzura, su carisma, sus movimientos al bailar –dijo mientras sacudía la cabeza riendo- Céntrate Zayn. Nada más mirad esto –señaló mientras se levantaba la manga de la chaqueta. Tenía su piel erizada. Mi hermana le gustaba de verdad y eso era suficiente. Destiny, avergonzada, se sentó en la silla con las manos en la cara. Zayn por el contrario, siguió con su perorata- Es la mujer más especial que yo he conocido en mi vida. Y es mía. Literalmente. Chicos, cuñadas, os presento a mi novia. Mía –dijo recalcando la última palabra- La única que me entiende y que con tan solo una mirada es capaz de saber si estoy triste, contento, cansado o enfadado. Es ella. Simplemente, es ella misma.

Todos estallamos en más aplausos mientras se fundían en un bonito beso. Al cabo de media hora, Harry me subió al piso de arriba, donde estaba su cuarto. Tenía dos fotos mías, increíble.

- No tengo nada con Águeda. Vino aquí con otras intenciones, eso sí, pero solo bailamos para mañana. Por eso cree que ya lo tiene todo hecho. Y es falso. Sabes perfectamente que te vendrás conmigo de gira.
- ¿De verdad?
- Eres fantástica, ya lo sabes –dijo mientras me daba pequeños besos. No le rechacé ninguno. Jamás lo volvería a hacer.
- Gracias por aceptar todo de nuevo.
- Me faltaba escuchar las palabras de tu boca y lo has hecho. Así que no tienes nada que agradecerme. Ahora solo olvídate del pasado y disfruta del presente.
- Tú eres mi presente.
- Devi, tú eres mi futuro.

Y diciendo esto nos fundimos en un beso. Ahora sí, auténtico, dulce, deseado por los dos. Me atrajo hacia él y así nos quedamos, abrazados. No sabía si habían pasado minutos, horas, días. Quizás años y yo no lo sabía. Estaba feliz. Estaba con Harry, y eso me bastaba.

domingo, 19 de febrero de 2012

Capítulo nueve.


Capítulo nueve.

Me alejé de Niall mientras él me dirigía una falsa sonrisa. Se le notaba triste y apagado, pero no quise insistirle mucho por si llegaba de verdad a enfadarse conmigo. Me cogió de la mano y me llevó a la parte trasera del jardín. Traía la guitarra a su espalda y mientras, iba tarareando una canción que no supe reconocer. Nos sentamos en el césped y empezó a tocar con la guitarra esa misma canción. “But I see you with him slow dancing tearing me apart. Cause you don’t see whenever you kiss him I’m breaking. Oh how I wish that was me” decía el estribillo. Marcaba cada palabra con una melodía lenta y triste. La letra era realmente bonita, pero yo le busqué el doble sentido. Empecé a pensar que Niall la cantaba por Harry y por mí. Al terminar, soltó la guitarra y te tumbó en el césped mirando al cielo, aunque más bien, su mirada estaba perdida. Una minúscula lágrima salió en silencio y con timidez de sus ojos.

- Una semana. Una mísera semana ha pasado. Y no sabes cuánto me importas.
- Tú también me importas mucho Niall.
- Pero no de la manera adecuada –protestó con gesto serio.
- De la manera que corresponde. Somos amigos, grandes amigos.
- Por eso digo. Esa manera es la tuya, la mía es otra. ¿Vamos no te has dado cuenta?
- Niall esta conversación no debería estar ocurriendo. Me niego a perderte por una gilipollez como esa.
- Esa es otra. Es cierto que te importo, y mucho además por cómo me tratas y te comportas conmigo.
- No te lo niego James, pero esto ya estaba hablado.

Esas palabras no salieron de la boca de Niall. Yo conocía esa voz proveniente de detrás de nosotros. Miré al chico rubio y al de los rizos castaños con rapidez y me levanté para saludarlo.

- Harry. ¿Qué haces aquí?
- Adelantar lo de esta noche, pero parece que estás mejor acompañada.
- Ey, Harry no malinterpretes nada, por favor –dijo Niall levantándose rápido del suelo.
- Oh. Disculpa. No malinterpreto que le cantaras “I wish” y le empezaras a decir esas cosas.

En realidad, Harry tenía razón, pero la cara de Niall empezaba a partirme en mil pedazos. Se levantó con las palabras “lo siento” iluminadas en sus hermosos ojos. Miró a Harry y se marchó, dejando la guitarra en el suelo. Harry me miró de nuevo con decepción y yo con rabia.

- No puedo creer que hayas antepuesto a una chica que acabas de conocer por uno de tus mejores amigos. ¡Sé que estás luchando por esto! ¡Yo también quiero estar contigo, pero no así!
- ¿Qué me estás intentando decir?
- Que si eres capaz de luchar contra Niall por una estúpida adolescente no deberíamos estar juntos.
- Estúpida inmadura –dijo mientras se acercaba.
- Sí, eso mismo es lo que soy.
- Y eres perfecta así.

No me dio tiempo ni siquiera a contestarle dado que me calló con un beso. Nuestro primer beso. Húmedo. Tierno. Lento. Suave. Un sinfín de adjetivos con los que describir esa acción empezaron a sonar repetidamente en mi cabeza. No quería separarme, aunque él tampoco me dejaba. Pasó sus brazos por detrás de mi cintura y me acercó más a él, como si eso fuera posible. Poco nos quedaba para que termináramos fundidos el uno con el otro. Pero esto no tendría que estar sucediendo. Cerré mis labios y miré para otro lado. Él cogió mi mentón e hizo que lo mirará directamente a sus ojos.

- No me hagas esto ahora. Otra vez no.
- Esto no tendría que estar pasando Harry. No ahora y menos después de lo de Niall.
- Céntrate en nosotros ahora Devi.
- Todavía no hay un nosotros. No lo hagas más difícil.
- ¿Sabes? No voy a estar toda la vida esperando una respuesta. Tengo sentimientos, no sé si te diste cuenta, las cosas me afectan, tanto o más que a Niall puesto que yo siento algo más fuerte que él. Lo he intentado de mil maneras, pero no pones nada de tu parte y esto cuesta. Lo siento mucho, pero ahora soy yo el que veo que no funciona, Devonne.

Y diciendo esto se marchó dando grandes zancadas. ¿Para qué mentir? Me sentí la mayor mierda del universo entero. En mi interior miles de cuchillos hacían cortes a mi corazón. Miré al cielo que tornaba su azul claro, alegre e inspirador a un gris oscuro, triste y deprimente. Más o menos como mi vida. Antes, repleta de sueños, alegrías y ahora vacía. Tenía ese don de joder siempre los mejores momentos, fuera la persona que fuera. Me dirigí con paso rápido hacia mi habitación, no quería ver a nadie y aproveché sabiendo que las chicas habían salido. Por el pasillo, me encontré con la última persona que quería ver en ese momento, la “fantástica” Águeda. La chica que desde el día que se enteró del secreto que compartíamos con los chicos, se encargaba de hacernos la estancia lo más difícil posible.

- Buenos días Devonne.

Como buena insufrible, se dedicaba a decir mi nombre completo cada vez que me veía.

- ¿Todo bien Águeda?
- Sí, por suerte sí. La coreografía de mañana me saldrá perfecta. Seré la elegida, lo presiento.

Mierda. Mañana era la elección para las chicas del tour y yo no había practicado lo suficiente. Tener competencia era algo que no podía permitirme, pero añadiéndole mi pelea con Harry sabía que lo tenía más que perdido.

- Mucha suerte.
- No la necesito.

Dicho esto, se marchó con paso firme y decidido. Yo no tenía nada que hacer a su lado. Sabía que Harry había estado interesado en ella años atrás según me había dicho Charlotte y aprovecharía cualquier momento para perderme de vista. Temía quedarme en tierra con toda mi alma dejando ir a lo que más necesitaba en ese momento. Tenía que pensar algo con rapidez. Y allí estaba la idea. La idea perfecta con la que sorprender a Harry y con la que pedirle perdón, haciéndole ver que lo quería.

sábado, 18 de febrero de 2012

Capítulo ocho.


Capítulo ocho.

Me separé con toda la rapidez que pude de Harry. Lo miré atónita y sin mediar palabra, salí de la cabaña, cogí la guitarra y eché a correr. El viento empezó a darme en la cara, los pulmones me ardían de la velocidad que había alcanzado en cuestión de segundos. Me alejé del lago cuanto podía, perdiendo de vista cualquier voz, grito o persona. Me senté debajo del árbol más frondoso que encontré y coloqué la guitarra a mi lado. El suelo estaba repleto de hojas húmedas y pequeñas piedras que me hacían daño, aún así, me daba igual. No sabía por qué me estaba comportando así, como si fuera una niña pequeña cuando acababa de ver a su padre quitándose la ropa de Papá Noel. Harry Styles me había besado y yo había salido huyendo de allí. ¿Por qué? Mi mente estaba en plena lucha con mi corazón en aquel momento. Los pulmones iban a estallarme debido al aire frío que se colaba por mi nariz, y la acción de respirar se hacía cada vez más complicada. El vaho cobraba protagonismo en el ambiente, y al empezar a cantar “Forever Young” miles de lágrimas empezaron a lanzarse al vacío desde mis ojos. Los acordes al ritmo de la brisa sonaban más bellos y más suaves. Pero una voz masculina interrumpió mi canto, pero no dejé de tocar al ver que se trataba de Niall. Seguí la canción con él. Mi voz, tranquila y serena se fundió con la suya, más grave y perfecta. Una sonrisa iluminó su rostro al terminar. Y no sabía cómo, pero la tristeza se desvaneció cuando me abrazó. Me pasó el pelo por detrás de las orejas y me limpió las lágrimas con suavidad, con caricias lentas y haciendo círculos en mis mejillas. Un rubor las inundaron y él soltó una carcajada ante esto. Le aparté la mano de un golpe seco y él me echó hacia atrás tirándome hojas encima. Aquello se convirtió en una lucha en la que finalizamos repletos de tonos verdes por todo nuestro cuerpo.

- Joder, mi ojo. Mi ojo –me quejé. Un pequeño pétalo se había colado en mi ojo y empezaba a arderme de manera brutal.
- Espera, no te lo toques, será peor –dijo mientras se acercaba a mí.

Quedamos a menos de diez centímetros, lo justo para que pudiera observarme bien el ojo y terminara con aquella mini tortura.

- Listo –añadió orgulloso.

Fue entonces cuando alguien carraspeó por detrás de nosotros. Nos dimos la vuelta y comprobamos que teníamos público. Los cuatro chicos restantes del grupo y mis dos hermanas estaban allí, con la boca abierta. Louis miraba a Niall con desaprobación, Liam nos miraba de hito en hito negando con la cabeza, Zayn miraba a Harry, Destiny y Anny observaban la escena captando cada movimiento, y por último, la cara de Harry me golpeó como un cuchillo afilado. Sus ojos denotaban una decepción enorme, sus mejillas ya no estaban sonrosadas, sino rojas por la tensión y mantenía los labios en una línea perfecta. Sus puños permanecían cerrados y parecía que en cualquier momento iba a matar a alguien. Pero no, al cabo de unos largos cinco segundos se fue con las manos en los bolsillos sin decir ni una palabra. Niall me miró con tristeza y yo le asentí. Fue entonces cuando echó a correr detrás de Harry. Mis hermanas vinieron hacia mí y los chicos también se marcharon.

- ¿Te ha besado? –preguntó con una seriedad fría mi hermana Destiny.
- No. Se me metió un minúsculo trocito de hoja dentro del ojo y Niall me lo estaba quitando. Fin.
- ¿Por qué estás llena de hojas? –interrogó Anny quitándome restos del pelo.
- Era un simple juego, no ha pasado nada entre nosotros. Y menos después de…
- ¿Besarte con Harry? Ya lo sabíamos. Nos fue a buscar después de que echaras a correr, huyendo como una niña inmadura. No sabes lo contento que estaba, aunque para ese entonces Niall ya había salido a buscarte.
- ¿Niall lo sabía?
- No. No llegó a escuchar nada. Desde que saliste, él salió detrás de ti. Los demás intentaron retenerle pero el bosque es muy grande y le perdieron la pista.
- Tienes que decidirte Devi. No puedes jugar con los sentimientos de la gente. Y menos con los de Harry.
- ¡No estoy jugando con nadie! Sí, eché a correr. ¿Por qué? No lo sé. Después de lo que acababa de pasar ¿cómo queréis que reaccione? En mi puta vida me han besado así. Y ni siquiera fue un beso. Ese roce hizo que mi piel se erizara lo máximo que podía. Llegué hasta el cielo y regresé. ¡Pero no puedo estar enamorada de Harry Styles!

En ese momento eché a correr de nuevo, más lejos de lo que ya estaba. El cielo empezaba a verse más y más negro conforme me alejaba del lago y de los rayos de sol que aún iluminaban el bosque. Las ramas comenzaban a hacerme daño y a rajarme la chaqueta que llevaba encima. Me daba asco a mí misma en ese momento por no saber qué hacer. Si regresar y pedir disculpas, confesarle mis sentimientos a Harry o tirarme desde el primer barranco que pillara. Una actitud emo empezó a apoderarse de mí. Había hecho daño a alguien que quería realmente y no sabía cómo actuar ante eso. No podría mirar a los chicos a la cara y todas me odiarían por haber hecho esa locura. Rechazar a alguien con él. Me estaba mintiendo a mí misma, y eso me destrozaba. No podía olvidar el semblante de Harry antes de que se marchara. Alguien me agarró de la cintura cuando iba a pasar a un tramo más oscuro del bosque.

- Dime que no te besó.
- No me besó. No te haría eso. Ni él, ni yo.

Y acto seguido lo abracé, recargué mi cabeza en su hombro y lo atraje hacía mí para poder sentirle cerca. No iba a insistir más por aquel día en besarle, no valía la pena anular mi error con aquello. Nos quedamos un rato sentados, escuchando a los árboles moverse, el ruido lejano de las pequeñas olas del lago y voces apagadas a lo lejos. Me miraba cada cierto tiempo para comprobar que yo lo miraba, y así era. No podía quitarle los ojos de encima. Niall me importaba, por supuesto que sí. Pero no era comparable a lo que empezaba a sentir por aquel chico de pelo rizado. Volvimos al cabo de media hora, en silencio, mientras los demás estaban empezando a recoger. No había sido la jornada de camping que todos habíamos esperado, pero había servido para dejar algunas cosas en su sitio. El viaje de regreso transcurrió en silencio, y ninguno se despidió de nadie al bajarnos. Tampoco hablamos mucho en la habitación, lo justo y necesario. Fue a medianoche cuando las reuní a todas y les expliqué la situación.

- Siento mucho lo de hoy. Ni siquiera sé por qué ocurrió todo esto. Bueno, quizás sí lo sepa. Será porque mi inmadurez respecto a temas amorosos está por debajo de menos mil y el hecho de que haya pasado “eso” –dije entre comillas refiriéndome al beso- me descolocó por completo. No supe que hacer o que decir, simplemente, corrí. Quería estar sola, pensar en todo lo que me estaba pasando. No es normal chicas, que yo me esté enamorando de alguien a quien conozco de dos días. Pero no sé lo que tiene, no sé si es su rostro tranquilo, sus facciones relajadas o su gesto divertido. No sé si es su voz. No sé si es su elegancia o su temple. Quizás sea su simpatía y su carácter. O su personalidad. ¿Quién sabe si es la forma en la que me trata? Nadie. Y eso, dejando al lado su belleza. Es él en conjunto. Me atrae. Y mucho. Y jamás me había pasado esto. Estaba asustada.

Y las lágrimas delataron mi impotencia y nerviosismo. Las chicas vinieron a abrazarme mientras decían alguna que otra palabra de consolación. Charlotte prometió que todo iba a salir bien y mis hermanas juraron que iban a escucharme antes de juzgar de nuevo. Destiny por su parte, me contó entre risas, dado que las demás ya lo sabían, que Zayn la había besado delante de todos cuando ella paró uno de los balones mientras jugaban al fútbol. Vi como el brillo en sus ojos volvía a aparecer cuando con cierta timidez confesó que Zayn le había pedido que fuera su novia. Verla feliz era el clímax de mi bienestar. Mis hermanas para mí eran lo primero y que ellas estuvieran así me hacían olvidarme de todo lo demás. No tardamos mucho en quedarnos dormidas, había sido un día largo y duro.

- Narra Niall –

Explicarle a Harry el terrible malentendido había costado lo suyo. Pero ambos nos conocíamos y sabíamos como éramos. Él, por descontado se fio de mi palabra al jurarle mil y una vez que no había besado a la que él decía que era la chica de su vida. Harry estaba feliz. Y los chicos lo notaban, por eso me habían echado la típica charla de “las chicas de tus amigos, no son tus chicas”. ¿Desde cuándo Devi había sido “mi chica”? Nunca. Y menos ahora. Sabía que yo le importaba, pero no de la manera en la que le influía mi amigo. Los cuatro habíamos prometido ayudarle en todo lo que estuviera en nuestra mano para que fuera feliz, y si Devi estaba ahí, teníamos que conseguir que ellos estuvieran juntos.

- Júrame Nialler que no volverás a mirar a Devi con esos ojos –me repetía Louis una y otra vez.
- Te lo juro.

Era algo cansino que no confiaran en ti, aunque a juzgar por la manera en la que me había comportado horas antes, era algo lógico.
Los días siguientes pasaron como los días rutinarios a los que ya estábamos acostumbrados. Apenas pudimos ir a la escuela sino dos o tres veces en las que las chicas estaban ensayando mientras nosotros dábamos los últimos consejos a aquellas que querían presentarse para ser nuestras bailarinas. Cada uno tenía su favorita. Liam, por supuesto se decantaba por Anny. Louis eligió a Charlotte a la primera de cambio, Zayn sin pensárselo escogió a Destiny, Harry con una gran sonrisa felicitaba continuamente a Devi haciéndole ver que saldría elegida y yo empecé a observar maravillado los movimientos perfectamente coordinados de una chica alta, rubia de pelo ondulado, que días después descubrí que se llamaba Taylor. Era viernes e iba a preguntarle sobre esa chica a Devi un día que me pasé solo por la escuela mientras ella ensayaba en uno de los jardines. Me encantaba verla bailar, transmitía una tranquilidad inmediata. Pero no Niall, Devi era de Harry. ¡Arg! ¡Qué cosa tan estúpida me habían metido los chicos en la cabeza! Las mujeres no eran de nadie hasta que ellas no hubieran decidido. Estaba claro que no iba a luchar por ella con la misma intensidad que antes pero, no perdía nada acercándome a ella mucho más. Al verme, vino corriendo hacia mí, con la emoción de una niña de ocho años. Era tan madura pero a la vez tan infantil. Me cogió de las manos y me dijo una frase que me rompió en mil pedazos.

- ¡Harry ha quedado conmigo para pedirme algo importante!

Yo sabía lo que era. Y ella también.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Capítulo siete.


Queridas lectoras. Siento mucho no haber subido estos días, los exámenes van a terminar conmigo. Bachiller me lleva por el camino de la amargura. Es un capítulo cortito, lo sé, pero ya estos días empiezo vacaciones y escribiré más largos y más seguidos, o al menos, esa es mi intención. Sea como sea, gracias por seguir leyendo. Disfrutad del capítulo. - A xx

Capítulo siete.

Las chicas y yo estuvimos toda la noche pensando en lo que podría pasar al día siguiente. Un camping era algo arriesgado, aunque eso no quitaba que fuera una de las cosas más divertidas que habría hecho hasta el momento. Preparamos todo antes de irnos a dormir, prometimos irnos a la cama a las diez de la noche, pero eran aún las dos de la madrugada y nosotras seguíamos hablando. Sabíamos que a las ocho teníamos que estar en pie, y que aún yendo a dormir a esa hora apenas podríamos descansar unas seis horas, no eran ni la mitad que necesitábamos para poder estar llenas de energía, aún así, a las dos y media todas estaban durmiendo. Todas, menos yo, que no paraba de dar vueltas en la cama pensando en todo lo que me estaba pasando. Tenía varias versiones. La primera la daba mi corazón. Estaba claro que los sentimientos hacia Harry eran intensos, dulces y amargos a la vez. La sensación que me transmitía era única en todos los sentidos, y dejarlo escapar sería un error del que me arrepentiría toda la vida. No sabía que era querer, amar o estar enamorada. Sí, tengo diecisiete años, pero mis experiencias amorosas se resumían en nulas, pésimas, tristes, sombrías y adjetivos por el estilo. La sangre llegaba más rápido a todo mi cuerpo cuando él estaba cerca, cuando me hablaba todo el mundo se callaba a mi alrededor y su voz hacía eco en mi cabeza. Todo se reducía a él. Pero claro, mi cabeza reducía todo el romanticismo de mi corazón al realismo más absoluto, dándome a entender que me tenía que olvidar de todo cuanto sentía por él. Se empeñaba en repetirme que era un encaprichamiento barato de adolescente con algún famoso que pasaría de moda en un abrir y cerrar de ojos. Londres no era un destino con un fin amoroso, no señor. Era un destino futuro, donde cumpliría mi sueño de ser bailarina, junto a ellas, a mis hermanas. Pero claro, luego, por último, estaba yo. Mi capacidad para joder las cosas siempre había sido mi punto fuerte, así que mi versión se basó en hacer una síntesis de todo lo anterior. ¿Por qué no podía enamorarme y cumplir mi sueño al mismo tiempo? Y ahí interrumpía la vocecita de mi cabeza, como siempre, alegando que si mezclaba ambas cosas, tarde o temprano una de ellas terminaría abandonada, y optaba, claro está, por mi carrera. Toda adolescente loca antepone el amor a su futuro. ¿Sería yo así también? ¿O podría romper con ese prototipo de fanática loca del amor? Tendría que esperar hasta dentro de unas horas para poder averiguarlo. Entre tanta vuelta y tanto drama en mi cabeza, me había olvidado de dormir. Sorpresa fue la que me llevé al ver en números verdes las 6:50. ¿De verdad tanto me había costado dormir? Los párpados empezaban a fallarme. Bostecé unas cinco veces antes de quedarme dormida del todo. Parecía que hubieran pasado solo diez minutos cuando la voz más dulce del mundo me despertó. Me había dormido pensando en él, y ahora el destino se había empeñado en que fuera él quien me despertara.

- Narra Harry –

De nuevo, otra noche sin dormir, aunque a mí no se me habían pegado las sábanas como a la chica que tenía justo delante de mí. El poco maquillaje aún era notable en su rostro. La fina línea negra que cubría su párpado, estaba desgastada y la marca de su gloss se había quedado impregnado en su almohada. Cuando la iba a despertar, susurró mi nombre. Una. Dos. Tres. Y hasta cuatro veces, cada vez más alto como si estuviera soñando. Al principio creí que me había visto, pero sus ojos seguían cerrados y su tono adormilado señalaba un sueño profundo. Reí por lo bajo, con emoción y ternura al mismo tiempo. Estaba soñando conmigo. Miré como su ropa reposaba sobre su bolso de viaje y luego dirigí la mirada hacia el despertador, que marcaban las 8:30. Me daba lástima despertarla, pero los chicos estaban esperando fuera para enfrentarnos a la aventura que suponía montar un camping en medio del bosque más frondoso que conocíamos. Le di varios toques en el hombro mientras le susurraba su nombre en el oído. Noté debajo de mis manos como su piel se erizaba por completo. Hasta que se despertó del todo y me miró con estupefacción.

- Joder. ¿Qué hora es? ¿Qué haces aquí?
- Las ocho y media. Llegas media hora tarde, los demás están esperando en el coche.
- Oh, lo siento mucho. ¿Te importaría salir? Necesito vestirme.

Salí entre risas y esperé en la recepción. No había sino unas cuantas chicas que me saludaron con nerviosismo que se dirigían hacía las clases extras que seguramente habrían elegido para ensayar. Devi salió a los quince minutos con una sonrisa en su rostro y me señaló con la cabeza que ya era hora de irse. Al salir, la aplaudieron en señal irónica y nos subimos al coche. Niall conducía, mientras que en los demás asientos nos dispersamos. Vi como Destiny se dormía profundamente en el hombro de Zayn mientras sus manos, ambas entrelazadas, descansaban encima del regazo de éste. Como Liam miraba a Anny mientras se dormía encima de sus piernas y como Louis y Charlotte se dibujaban cosas en el cuerpo con los dedos mientras averiguaban qué era. Yo me conformaba con mirar a Devi, que daba cabezaditas cortas dejándose dormir y como en más de una ocasión se golpeaba la cabeza contra el cristal del gran 4x4.

- ¿Quieres acostarte aquí? Tardaremos en llegar y a juzgar por tu cara, estaría bien que descansaras un poco.

Me miro con gesto dudoso, pero acabó asintiendo, vencida por su cansancio. Se apoyó en mis piernas y me dirigió una última mirada antes de cerrar los ojos. Apreté su fría mano contra la mía y puse la otra encima de su estómago atrayéndola hacia mí. Eché la cabeza hacia detrás y yo también me dejé dormir. Niall nos despertó a todos con el toque del claxon. Despertamos sobresaltados y fuimos saliendo uno a uno del coche observando la gran cantidad de tonos verdes que nos rodeaba. El paisaje era maravilloso. El poco viento hacía que los árboles reposaran en paz, mientras que el aíre frío calaba cada uno de nuestros huesos. Los chicos montamos las tiendas de campaña y las chicas iban colocando lo necesario para una fogata. Destiny y Zayn ocuparon la cabaña del centro, Anny y Liam la otra central, Louis y Charlotte la de la derecha y por último, nosotros, cerrando el círculo. Niall estaba en nuestra misma cabaña a petición de Devi, la cual estuvo más tiempo junto a él, hablando de mil y un temas, que conmigo. Al finalizar el almuerzo, todos, incluido Niall, se fueron a observar el lago. Devi se quedó leyendo un libro dentro de la cabaña y yo preferí quedarme también.

- ¿De qué trata el libro?
- De amores imposibles.
- Yo de eso sé mucho, puedo ayudarte más que un libro.
- Dudo que puedas enseñarme más que esto –dijo señalándolo- Estas páginas están llenas de cultura y nuevas cosas por aprender. Deberías usarlo más –dijo riendo con burla.
- Eres una chica dura ¿eh? Mi pequeña valiente.
- Gran cobarde, Styles.

Ya no pude más con la risa y me abalancé sobre ella haciéndole cosquillas, con una novedad. Es que no tenía.

- Cuanta perfección junta, por el amor de Dios.

Me miró con una sonrisa que me recordaba a la de la noche anterior. Tierna, sincera y divertida. Me fui acercando más a ella mientras mi gesto serio iba desapareciendo Su nerviosismo era notable en el rubor de sus mejillas, las cuales se iban pasando de un rosa pálido a un rojo intenso. Noté su respiración en mi cara, el frío aliento chocaba contra mi cuello.

- Harry, esto no…
- Déjate llevar al menos por un momento. Solo susurra mi nombre como hiciste en tu sueño.
- Maldito niño –replicó entre risas.
- Cállate –susurré con sorna.  

Y fue ahí cuando mis labios tocaron los suyos por primera vez. No fue un beso. Fue un simple roce que hizo que la chispa empezara a incendiar la cabaña, al menos eso sentía. Noté su frente contra la mía y el brillo de sus ojos aumentaba conforme nuestra cercanía disminuía. Devonne Peasley era mi perdición, y ella lo sabía.