martes, 20 de marzo de 2012

Capítulo diecisiete.


Capítulo diecisiete.

Abrí los ojos con dificultad. Los párpados me pesaban de una manera increíble, al igual que el resto del cuerpo, a diferencia de este, apenas lo sentía. Un terrible pitido se repetía en mi cabeza, con ritmo, haciendo una molesta melodía de dos notas. Una más alta y otra más baja. Sentía pinchazos por muchas partes de mi cuerpo, pero sobre todo en la parte inferior de mi codo izquierdo, donde notaba el bombardeo de la sangre con más movimiento que en el resto del cuerpo. Al menos eso me hacía pensar que estaba viva. Mi último recuerdo es muy borroso. Apenas recuerdo bien como llegué a este lugar. Solo me llegan pequeños recuerdos a la mente.

Flashback.

Salí corriendo del escenario después de escuchar la última nota de “One Thing”. Las chicas salieron en banda detrás de mí, y ni siquiera fui capaz de pasar por el camerino. Solo quería llegar al hotel, tomarme la medicina y dormir. El cuerpo me pedía a gritos que parara, que tenía que descansar. La adrenalina contenida empezó a salir de forma extraña, empecé a sudar y los pies me fallaban, pero a la vista de las chicas tenía que disimular si no quería preocuparlas. De nuevo el pinchazo continuo del estómago empezaba a repetirse y a hacerme más daño. Hice una mueca de dolor justo cuando me metí en el taxi, pero logré reprimirla justo cuando Taylor me preguntó si estaba bien. Asentí con una sonrisa forzada y dejé caer la cabeza en el cristal mientras me ponía a pensar en lo que acababa de pasar. De nuevo Harry se había saltado las reglas y me había besado. Eso acarrearía muchísimas consecuencias, las preguntas indiscretas de los paparazzis, el odio de las miles de chicas que pagarían lo que fuera con tal de estar en mi lugar, los comentarios de mis amigos, mi familia, pero sobre todo, la mirada de Niall. Esos ojos mirándome con tristeza justo por encima del hombro de Harry cuando eso pasó terminaron de destrozarme por dentro. Sabía que todo esto era por mi estrés, por la falta de costumbre de tanto ajetreo, mi claustrofobia y a saber qué otras cosas. Solo sabía en ese momento que mis ojos estaban empezando a perder la visión. La canción “Safe and Sound” empezó a sonar en el coche. Esa canción era de Niall y mía. La habíamos escuchado por primera vez justo cuando me fui a hacer las pruebas al hospital bajo la excusa de ir a ver una obra de teatro para no levantar sospechas ante Harry. Se había aprendido rápido la melodía y la letra y al día siguiente vino a mi habitación con la bandeja del desayuno mientras la cantaba entre sonrisa y sonrisa. Otro pinchazo. Y otro. Cada vez más fuertes. Bajé del taxi mientras algunas lágrimas salían de mis ojos a la vez que tarareaba la canción. Mi cuerpo pedía a voces más altas que necesitaba relax, un baño, dormir. Llegué a la habitación con ayuda de Taylor y mientras me estaba quitando la ropa, caí doblada al suelo. Mi visión se nubló por completo mientras repetía el nombre de Taylor, Destiny y Anny. Luego, me dejé llevar.

Fin del flashback.

Después de recordar mi última noche, mi cuerpo empezaba a estar más acostumbrado a mí, así que respondía con cierta normalidad. Giré la cabeza despacio hacia los lados, hasta dar con el sonido rítmico. Era una de las máquinas del hospital. ¿Hospital? ¿Pero cuanto tiempo había estado así? Y entonces, vi a alguien. Estaba dormido. Sí, era un chico. Un ruido brusco proveniente de mi camilla lo despertó, haciendo que dirigiera la vista hacia mí con la velocidad de la luz y que una sonrisa demasiado amplia ocupara su cara. Apretó los puños y pestañeó un par de veces, como si no se creyera la escena que estaba delante de sus ojos. Sabía quién era, y por eso, no pude reprimir una sonrisa. Se acercó a mí con cuidado y me puso su mano en mi estómago aunque no pude esconder un pequeño gemido de dolor, le puse mi mano encima de la suya antes de que la apartara. Me hacía sentir bien, me hacía sentir viva, de nuevo en la Tierra y no vagando por ahí como había estado haciendo a saber cuánto tiempo. Sus labios se posaron en mi mejilla a una velocidad extremadamente lenta. De nuevo, los labios de Niall Horan estaban cerca de mí.

- No sabes las ganas que tenía de hacer esto. Han sido seis meses muy tristes y estresantes.
- ¿Seis meses? –pregunté con estupefacción.
- Ya no importa Devi, estás aquí y estás bien. Voy a llamar al doctor.
- No, aún no. Quédate conmigo, aunque sea en silencio.

La cabeza ya empezaba a dolerme y el brazo donde tenía clavaba la aguja comenzaba a protestar. Se sentó de nuevo en la silla, pero esta vez, más cerca de mi camilla, mientras tarareaba nuestra canción. Con “Safe and Sound” me dejé dormir. Me desperté ya de noche, la luz ya no entraba por la persiana y al girarme para buscar a Niall, ya no estaba. Había sido sustituido por un doctor que me acomodaba los miles de cables que giraban a mi alrededor. Lo miré con súplica y él me respondió con una sonrisa y una palmadita suave en la frente. Me recordaba a mi padre. El subconsciente me falló e hizo que algunas lágrimas fueran expulsadas, aunque con disimulo. El médico salió y entraron mis dos hermanas. Me sonrieron con tranquilidad, aunque conociéndolas, se habrían abalanzado sobre mí con gritos y besos. Mi estado les advertía que si me movían mucho podrían acabar conmigo.

- Bienvenida Bella Durmiente.
- ¿Cómo estás?
- Es obvio que está mal Destiny.
- Estúpida, deja que responda.

Peleando, como siempre. Estaban muy cambiadas para solo haber pasado seis meses. Destiny se había cortado el pelo por encima de los hombros y lo llevaba liso. Anny era ahora rubia y no llevaba su piercing. Vestían mucho mejor que antes, me recordaban a las chicas de Tumblr. Uno de los sueños de las chicas. Las miré sonriente mientras acariciaba sus manos con tranquilidad. Me moría por abrazarlas pero me costaba ya mover la mano. Así que me limité por preguntar qué había pasado en mi ausencia.

- Han cambiado muchas cosas Devi…Destiny empezó a salir con Louis un mes después de que ingresaras aquí.
- Y Anny con Zayn. Por el contrario, Liam empezó con una bailarina nueva que entró para cubrir tu puesto. Se llama Danielle, es bastante buena y simpática, pero por mucho que Anny lo niegue, se muere de celos cada vez que los ve juntos.
- Eso no es verdad Destiny. Él es feliz y libre para rehacer su vida cuando y con quien quiera.

Las parejas se habían disuelto en cuestión de poco tiempo. Jamás me pude imaginar que después de todo, esto acabara así. Cuando hablaron de los otros dos chicos restantes, cavilaron lo que iban a decirme.

- En cuanto a Harry…Digamos que bueno, terminó por caer en las redes de Águeda.
- ¡Prometiste no decirle nada! –le espetó Destiny a mi hermana mayor.

A mí se me congeló el corazón al escuchar aquella frase. Por descontado, supe que era Niall el único que me había esperado, durmiendo en el hospital día tras día, esperando el día en el que por fin despertara. Le iba a deber eso de por vida. Me había acompañado siempre, jamás me había dejado sola. Mis hermanas me confirmaron eso.

- Niall y Taylor se pasaban todos los días por aquí entre concierto y concierto. Incluso él se quedaba a dormir muchos de los días –aseguró Anny.

Asentí con pocas ganas y el doctor entró para decirles que se había terminado su turno. Fue al cabo de diez minutos cuando vi al que menos quería ver. A aquel que me había traicionado, aunque ahora que lo recordaba, él y yo ya no estábamos juntos cuando yo caí enferma, así que no tenía nada que espetarle. Aún así, me dolía verle allí parado, observándome con una sonrisa, como si esperara que yo le dijera que viniera a mis brazos. Se sentó en la silla en la que había dormido Niall la mayor parte del tiempo, mientras apoyaba sus brazos en la camilla, preparándose para hablar mientras yo le miraba con cierta repugnancia, haciéndole saber que sus explicaciones estaban fuera de lugar.

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