domingo, 19 de febrero de 2012

Capítulo nueve.


Capítulo nueve.

Me alejé de Niall mientras él me dirigía una falsa sonrisa. Se le notaba triste y apagado, pero no quise insistirle mucho por si llegaba de verdad a enfadarse conmigo. Me cogió de la mano y me llevó a la parte trasera del jardín. Traía la guitarra a su espalda y mientras, iba tarareando una canción que no supe reconocer. Nos sentamos en el césped y empezó a tocar con la guitarra esa misma canción. But I see you with him slow dancing tearing me apart. Cause you don’t see whenever you kiss him I’m breaking. Oh how I wish that was medecía el estribillo. Marcaba cada palabra con una melodía lenta y triste. La letra era realmente bonita, pero yo le busqué el doble sentido. Empecé a pensar que Niall la cantaba por Harry y por mí. Al terminar, soltó la guitarra y te tumbó en el césped mirando al cielo, aunque más bien, su mirada estaba perdida. Una minúscula lágrima salió en silencio y con timidez de sus ojos.

- Una semana. Una mísera semana ha pasado. Y no sabes cuánto me importas.
- Tú también me importas mucho Niall.
- Pero no de la manera adecuada –protestó con gesto serio.
- De la manera que corresponde. Somos amigos, grandes amigos.
- Por eso digo. Esa manera es la tuya, la mía es otra. ¿Vamos no te has dado cuenta?
- Niall esta conversación no debería estar ocurriendo. Me niego a perderte por una gilipollez como esa.
- Esa es otra. Es cierto que te importo, y mucho además por cómo me tratas y te comportas conmigo.
- No te lo niego James, pero esto ya estaba hablado.

Esas palabras no salieron de la boca de Niall. Yo conocía esa voz proveniente de detrás de nosotros. Miré al chico rubio y al de los rizos castaños con rapidez y me levanté para saludarlo.

- Harry. ¿Qué haces aquí?
- Adelantar lo de esta noche, pero parece que estás mejor acompañada.
- Ey, Harry no malinterpretes nada, por favor –dijo Niall levantándose rápido del suelo.
- Oh. Disculpa. No malinterpreto que le cantaras “I wish” y le empezaras a decir esas cosas.

En realidad, Harry tenía razón, pero la cara de Niall empezaba a partirme en mil pedazos. Se levantó con las palabras “lo siento” iluminadas en sus hermosos ojos. Miró a Harry y se marchó, dejando la guitarra en el suelo. Harry me miró de nuevo con decepción y yo con rabia.

- No puedo creer que hayas antepuesto a una chica que acabas de conocer por uno de tus mejores amigos. ¡Sé que estás luchando por esto! ¡Yo también quiero estar contigo, pero no así!
- ¿Qué me estás intentando decir?
- Que si eres capaz de luchar contra Niall por una estúpida adolescente no deberíamos estar juntos.
- Estúpida inmadura –dijo mientras se acercaba.
- Sí, eso mismo es lo que soy.
- Y eres perfecta así.

No me dio tiempo ni siquiera a contestarle dado que me calló con un beso. Nuestro primer beso. Húmedo. Tierno. Lento. Suave. Un sinfín de adjetivos con los que describir esa acción empezaron a sonar repetidamente en mi cabeza. No quería separarme, aunque él tampoco me dejaba. Pasó sus brazos por detrás de mi cintura y me acercó más a él, como si eso fuera posible. Poco nos quedaba para que termináramos fundidos el uno con el otro. Pero esto no tendría que estar sucediendo. Cerré mis labios y miré para otro lado. Él cogió mi mentón e hizo que lo mirará directamente a sus ojos.

- No me hagas esto ahora. Otra vez no.
- Esto no tendría que estar pasando Harry. No ahora y menos después de lo de Niall.
- Céntrate en nosotros ahora Devi.
- Todavía no hay un nosotros. No lo hagas más difícil.
- ¿Sabes? No voy a estar toda la vida esperando una respuesta. Tengo sentimientos, no sé si te diste cuenta, las cosas me afectan, tanto o más que a Niall puesto que yo siento algo más fuerte que él. Lo he intentado de mil maneras, pero no pones nada de tu parte y esto cuesta. Lo siento mucho, pero ahora soy yo el que veo que no funciona, Devonne.

Y diciendo esto se marchó dando grandes zancadas. ¿Para qué mentir? Me sentí la mayor mierda del universo entero. En mi interior miles de cuchillos hacían cortes a mi corazón. Miré al cielo que tornaba su azul claro, alegre e inspirador a un gris oscuro, triste y deprimente. Más o menos como mi vida. Antes, repleta de sueños, alegrías y ahora vacía. Tenía ese don de joder siempre los mejores momentos, fuera la persona que fuera. Me dirigí con paso rápido hacia mi habitación, no quería ver a nadie y aproveché sabiendo que las chicas habían salido. Por el pasillo, me encontré con la última persona que quería ver en ese momento, la “fantástica” Águeda. La chica que desde el día que se enteró del secreto que compartíamos con los chicos, se encargaba de hacernos la estancia lo más difícil posible.

- Buenos días Devonne.

Como buena insufrible, se dedicaba a decir mi nombre completo cada vez que me veía.

- ¿Todo bien Águeda?
- Sí, por suerte sí. La coreografía de mañana me saldrá perfecta. Seré la elegida, lo presiento.

Mierda. Mañana era la elección para las chicas del tour y yo no había practicado lo suficiente. Tener competencia era algo que no podía permitirme, pero añadiéndole mi pelea con Harry sabía que lo tenía más que perdido.

- Mucha suerte.
- No la necesito.

Dicho esto, se marchó con paso firme y decidido. Yo no tenía nada que hacer a su lado. Sabía que Harry había estado interesado en ella años atrás según me había dicho Charlotte y aprovecharía cualquier momento para perderme de vista. Temía quedarme en tierra con toda mi alma dejando ir a lo que más necesitaba en ese momento. Tenía que pensar algo con rapidez. Y allí estaba la idea. La idea perfecta con la que sorprender a Harry y con la que pedirle perdón, haciéndole ver que lo quería.

1 comentario:

  1. La Águeda se puede morir a la de ya. Zorra. Aaaaaaaaaaaaag ya la odio. Sigue pronto mi amor :3 Amé el cap really <3. Y me dejaste con toda la intriga final o.o TE ODIO, okno yo te amo soul. <3

    ResponderEliminar