Capítulo veinticinco.
Harry salió en contra de Niall
y le dio un empujón tan fuerte que éste se tambaleó y cayó al suelo ante la
atenta mirada de los demás. Me cogió en brazos y empezó a correr como un
poseso. No sabía que le pasaba a Harry, estaba extraño. Miré aterrorizada su
cara y tenía los ojos fuera de las órbitas mientras algunas lágrimas empezaban
a salir, estaba rojo y tenía sus rizos despeinados. No tenía nada que ver con
aquel Harry que yo había conocido hacía ya casi un año. Las voces de los chicos
empezaban a llegar con claridad hacia nosotros, Harry seguía corriendo como una
bala hasta que en una de las esquinas chocó con Liam antes de que pudiera
frenar. Ambos caímos al suelo y me golpeé con fuerza la cabeza contra uno de
los filos de las puertas. Todo se me quedó en blanco. No sabía porqué pero la
canción “She’s the one” se me vino a la cabeza, y millones de momentos con los
chicos se me vinieron a la mente. Desde el día que los conocí hasta hacía unos
minutos. Las manos de Danielle me sacaron de mi sueño interno, y me levanté con
cuidado para ver pequeñas gotitas de sangre ensuciando la moqueta cerca de
Harry. Provenían de su nariz. Me acerqué con cuidado, y sin decir ni una
palabra, se la limpié con la esquina de mi camiseta. Él solo se limitó a
mirarme con cautela mientras una pequeña, pero dolorida sonrisa aparecía en su
rostro. Niall llegó con los demás al poco tiempo, quizás pasaron dos o tres
minutos, no recuerdo. Solo sé que me cogió de la mano y le gritó un “NO TE VUELVAS A ACERCAR A ELLA” a Harry.
¿Qué había pasado en este grupo? ¿De verdad tres simples y estúpidas chicas
podían lograr tanto desequilibrio entre cinco chicos adultos y medianamente
maduros? Miré a Niall con desaprobación mientras me sacaba del lugar medio a
rastras. Notaba un pinchazo fuerte en mi cabeza, así que lo mejor era que
tomara un poco de aire.
- ¿Estás bien?
- Supongo que sí. ¿Y tú?
- También.
Esas fueron las únicas palabras
que salieron de nuestros labios durante los primeros diez minutos. Notaba a
Niall triste, apagado. Y yo tampoco es que estuviera montando una fiesta en mi
interior, pero tenerlo lejos se me hacía difícil así que me acerqué a él con
cuidado y él pareció notarlo, a lo que me respondió con una sonrisa. Entrelazó
los dedos de su mano derecha con los míos y me giró la cara para darme un
cálido beso en los labios. Lo notaba cerca de nuevo y eso era lo que yo
necesitaba para olvidarme de todo. Le pedí que fuéramos a comer y él me llevó a
un restaurante de comida mexicana, mi favorita. Escogimos una mesa apartada y
mientras él firmaba algunos autógrafos y se sacaba fotos con algunas chicas, yo
me puse a pensar en todo lo que acababa de pasar. ¿Qué pasaría ahora con Harry?
Si las cosas iban mal hasta ahora, no me quería ni imaginar qué pasaría si nos
encontráramos o simplemente el hecho de que los papeles para el musical no se podían
cambiar porque así lo habían patrocinado y demás. Cuando Niall llegó notó la
tensión que se estaba apoderando de mí.
- Escúchame. Hablaré con Harry.
- ¿De verdad?
- Pero solo con una condición.
- ¿Cuál?
- Eso da igual. Cuando vaya a
hablar con él, todo se sabrá.
- Que misterioso eres rubio.
- Lo que no es un misterio es
el hecho de cuanto te quiero.
- No, lo que es un misterio es
que digan que la perfección no existe y estés tú aquí.
Las carcajadas de Niall se
escucharon por todo el local y la mayoría se voltearon para ver qué pasaba en
nuestra mesa. Nos marchamos al poco tiempo de la mano a perdernos a cualquier
sitio. Solo quería estar con él. Nos marchamos a nuestro hotel y yo pasé a
ducharme, el dolor de cabeza había disminuido y solo tenía un pequeño golpe a
la altura de la frente. Salí con la toalla enrollada por encima del pecho y
Niall me piró con picardía mientras me atraía hacia él con una sonrisa.
- Te amo rubia.
- Yo más irlandés.
- ¿Creíste aquel día en el
avión que tú y yo terminaríamos así?
- ¿Cómo? ¿Yo con una toalla y
tú a mi lado?
- Que tonta eres –protestó mordiéndome
el labio inferior.
- Claro que no Niall. Y menos
después de tratarte tan mal como lo hice. Me sentí horriblemente asquerosa.
- Cállate tonta. Yo después de
bajarme de aquel avión no dejaba de
pensar en ti.
- A mí me pasó lo mismo. Estuve
horas hablando con Charlotte sobre ti y sobre si irías a Nando’s ese día.
- Día que tú pasaste con Harry.
- Tú me dejaste sola.
- Bueno, ya está. Dejemos este
tema. Centrémonos en el presente.
Me miró por unos instantes antes
de echarme encima de la cama, quitarse la gorra y las supras y tirarse encima
de mí. Reí por lo bajo y él me acarició la pierna con parsimonia. Me besó
fugazmente y yo le di besitos pequeños por toda la cara. Estar así con él me
daba confianza, seguridad y tranquilidad. Me dio unos minutos para poder ponerme
algo de ropa mientras él ponía una película. Las voces de doblaje de los dos
magos y la bruja que marcaron mi infancia inundaron la habitación. Salí
corriendo del baño y allí estaba mi novio sujetando la carcasa de “Las Reliquias de la Muerte” con una
sonrisa.
- ¿Te hace una de magia,
Hermione?
No me lo tuvo que decir dos
veces y me abalancé sobre él para darle un abrazo. Esto era todo lo que
necesitaba. Tener a una de las personas que más amaba mientras veíamos juntos
Harry Potter. Comentábamos juntos cada escena y mientras yo ponía en un
pedestal a Daniel Radcliffe, cosa a la que ya estaba acostumbrado Niall, él lo
hacía con Emma Watson, y con razón. Me secó las lágrimas entre risas con la
escena de Dobby mientras yo maldecía a Bellatrix a voz de grito. Al terminar le
pedí que pusiera otra y él accedió a cambio de un beso. Dos, tres, quizás
cuatro. ¿Qué importaba? Antes de que se levantara a cambiar, yo me acordé de la
condición que me había impuesto pero no me quería decir, cuando me dijo que él
hablaría con Harry.
- Eh Niall. ¿Qué condición me
vas a poner?
- ¿Te refieres a lo de Harry?
- Sí. ¿Es algo malo?
- Que yo sepa no.
- Pues dímela ya.
- No creo que quieras saberla.
- No seas idiota.
Se acercó a mí con nerviosismo,
con un brillo en los ojos dignos de un niño a la espera de sus regalos de
Navidad. Se colocó a menos de dos metros de mí y antes de que yo pudiera decir
nada, soltó la frase que menos me esperaba.
- Cásate conmigo Devonne.
Ana, cariño, tú y tu manía de hacer capítulos tan perfectos. En serio, tu novela es muy asdfghjkl, Niall es jodidamente adorable y Harry, aunque no quiera, tambien. Y pensar que cinco capitulos mas y se acaba... la voy a echar de menos, seriously. Asi que ten claro que voy a ser lectora de la nueva, cielo.
ResponderEliminarTe quiero.
PD: soy @bradfordbadguy.
dios dios dios dios dios ME EN-CAN-TA, Nialler es jodidamente adorable enserio uf amo esta novela y me da mucha pena que se acabe jo:( ten muy claro que seré lectora de la nueva novela!
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